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El Rey es el asentamiento arqueológico más notable del área isleña de Cancún. La porción explorada, que incluye cuarenta y siete estructuras, corresponde a una zona religiosa y administrativa en la que seguramente se llevaron a cabo importantes ceremonias y vivieron los personajes de mayor status en la vida política de esa región. En algunas de las estructuras palaciegas que hoy pueden visitarse, se conservan fragmentos de pintura mural que hacen alusión a dioses y elementos iconográficos relacionados con la vida religiosa de los mayas posclásicos del norte de Quintana Roo.
Actualmente puede visitarse los edificios ubicados en torno a dos plazas y una calzada orientada sobre un eje norte- sur, que es un buen ejemplo de los avances del urbanismo mesoamericano. La estructura 2 es el basamento piramidal más importante, pues es el de mayor altura y el único que presenta el arreglo clásico de los edificios religiosos rematados por un templo. Al ser observado, el edificio muestra diversas etapas arquitectónicas, que documentan la gran actividad constructiva que caracterizó a la zona durante los siglos XIV a XVI.
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Es interesante señalar que en este edificio se localizó el entierro de un personaje de cierta importancia, a decir de la ofrenda que le acompañaba, que consistía en objetos de cerámica, cobre, jade, concha y hueso, que hoy pueden ser vistos en el Museo de Cancún.
Las estructuras 1 y 4 corresponden a amplios palacios conformados por grandes galerías con columnas que sostenían un techo plano. En el interior de estos elegantes espacios, seguramente se realizaban reuniones de tipo político y administrativo a las que asistían los nobles personajes que gobernaban la ciudad, los servidores de éstos se asentaban en los edificios menores que se encuentran alineados a lo largo de los espacios circundantes y de la calzada a la que se ha hecho referencia arriba.
El conjunto principal se complementa con la estructura 3, que incluye al menos tres edificios tipo palacio, que parecerían haber funcionado como habitaciones reales, pues aquí se ha identificado el glifo Ahau, que denota la nobleza y soberanía de sus habitantes.
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